La hipocresía, que lleva a irrespetar a los otros y termina llevando a la violencia, está claramente presente en el populismo, la polarización y la posverdad, las tres herramientas con que “se obtiene, se usa, se abusa y se pierde el poder en el siglo XXI” como lo señaló Moisés Naím en La revancha de los poderosos, 2022. En las ciudades no solo se trata del poder que han obtenido sus alcaldes y concejales, corruptos muchas veces, del que abusan; sino igualmente del “poder”, de hecho, de muchos de sus recientes habitantes, que no ciudadanos que en lugar de vender sus votos los obliguen a perderlo votando a conciencia en las elecciones municipales. El “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan” es lo propio de sociedades en las que los hechos concebidos sin importar que puedan ser agravios para los otros, se resuelven justificándolos y pidiendo perdón...