El Centro de Cali cada vez es más como una gran plaza de mercado de pueblo colombiano, lo que sin duda tiene no pocos atractivos. Allí hay de todo: personas, actividades, ruidos, sonidos, olores, colores e imágenes, conviviendo civilizadamente (incluso los de los carros respetan a los peatones), pues la inseguridad aflora precisamente cuando se desocupa al llegar la noche, ya que la mayoría de los que lo habitan animadamente en el día no duermen allí y no se ha pensado nada para que la vivienda vuelva al Centro, como pasa hace años en muchas ciudades del mundo. La suya es la animación urbana que se admira en los zocos árabes, de donde viene en parte lo de nuestras plazas de mercado (lo colonial es su traza ortogonal), pero igualmente en Manhattan o en los centros históricos de las grandes ciudades europeas o en algunas Latinoamericanas. La diferencia radica en la ausencia de aglomeración y de basuras, la discrec...