A inicios del siglo XXI hay que hacer una arquitectura para la gente y no como si fuera para el poder. Durante siglos la gran arquitectura fue para tumbas, templos, castillos y palacios. Pero a partir de mediados del XX, con el Movimiento Moderno, lo es ya para viviendas, oficinas, comercio, y sedes educativas, culturales, recreacionales, deportivas, administrativas o para el transporte. Actualmente debe, además, reutilizar lo existente, ya que constituye un verdadero patrimonio construido y cultural; y ser más ética y menos estética, más técnica y un verdadero arte, no un espectáculo para engañar a compradores incultos o ingenuos, empresarios codiciosos y políticos oportunistas. ...