Es donde más se conserva la tradición urbano-arquitectónica colonial, pues en Cali dio paso no a lo moderno sino a su imagen, y son únicas su capilla mudéjar y unas pocas casas, pues la codicia llevó a demolerlas para construir edificios. No es que sea bonito, pero su agradable ambiente se debe a una tipología que tiene siglos de ser el escenario de la cultura. Y ahora que toca vivir en las ciudades, se vuelve vital su ambiente. Mas no se trata de volverlo "pintoresco", sino mejorar sus calles, mantener sus alturas y tradiciones, volver a su blanco tradicional, en lugar de buscar el contraste y la novedad. Ya se han mejorado más viviendas con fachadas sencillas y blancas, y retomado los viejos paramentos, alterados por retrocesos y antejardines, como lo permite desde hace unos años la nueva reglamentación. Así, el barrio ha recuperado algo de la belleza que se ve en las fotos de Alberto Lenis de principios del siglo XX, más al contrario de las calles deso...