Ya iniciando la tercera década del siglo XXI, los habitantes de Cali no son en su gran mayoría caleños; no nacieron aquí ellos, sus padres o sus abuelos, por lo que no tienen raíces en una ciudad que por lo demás cambia permanentemente. Cuando la pequeña villa, fundada a mediados del siglo XVI, (1536) comenzó, ya a inicios del XX, a crecer muy rápidamente al ser designada como la nueva capital del nuevo Departamento del Valle del Cauca, en reemplazo de Buga, comenzaron a venir gentes del sur occidente: de Caldas y Antioquia al norte, y de Cauca y Nariño al sur, y cada vez más de la costa pacífica, muchos desplazados por la “violencia” de mediados del siglo y luego por el narcotráfico. En conclusión, Cali ya es una ciudad muy populosa y extensa que, con total seguridad, ya tiene muchos más habitantes de los 2,22 millones que contó el último censo, en 2018, o sea cerca de tres millones...