Para mejorar la base económica de una ciudad es necesario primero que los asuntos de permisos y normas con el gobierno municipal sean ágiles, claros y sobre todo pertinentes y definitivos. Que los ciudadanos sepan a qué atenerse. Que no lleven por su demora y laxitud a la trampa ni al mercado negro o la economía informal. Ni por su imprecisión a la corrupción por ejemplo en las curadurías urbanas, o en las elecciones fraudulentas, como lo estamos viviendo en estos días, en las que nos tendríamos que preocupar no es por los candidatos (ninguno con experiencia y conocimientos sobre las ciudades), sino por los intereses de los que financian sus candidaturas, organizadas muchas incluso desde la cárcel. Así no es posible que tengamos después buenas gestiones administrativas en nuestras ciudades. Pero lamentablemente el “papeleo” es entre nosotros un asunto cultural, y es más i...