Igual que sucede siempre en el campo, las ciudades se perciben a través de los sentidos: lo que se ve, se oye, se toca, se huele y se saborea; y si bien lo que las identifica en primer lugar son sus iconos más reconocidos, como a Cartagena de Indias por el Castillo de San Felipe, igual se las recuerda por sus demás imágenes visuales tradicionales, sus músicas, comidas y bebidas, o todo esto junto como en Granada que no es solamente La Alhambra, ni Estambul sólo Hagia Sophia. En Cali hay mucho que mirar, como sus cerros, la alta cordillera atrás y el verde y amplio valle a sus pies, y en lo más alto los farallones; también está el Parque del Acueducto y el Mirador de Belalcázar, el Paseo Bolívar, los grandes árboles en algunas vías y parques; la Torre Mudéjar, la Merced, la Capilla de San Antonio. Pero predomina es su caos urbano de fachadas caprichosas, feas culatas y altas “torres” que tapan las vistas, postes, cables, an...