Es imperativo dotar a todas las ciudades de todos los tamaños, pronto y cada vez más, de fuentes de energía no contaminantes del aire ni, sobre todo, que no sean generadoras de gases de efecto invernadero que llevan al cambio climático. Serían fuentes no convencionales de energía renovable, FNCER, de las que escribe Gerardo Cañas en su reciente libro, El poder de las energías renovables, 2022. Además de diversos biocombustibles, en el caso de las ciudades las principales alternativas son la solar, la eólica y, especialmente en Colombia, la minihidráulica; y desde luego al mismo tiempo hay que racionalizar su consumo y evitar su desperdicio, igual que es urgente hacerlo con el agua potable. Hay que propiciar la instalación de paneles fotovoltaicos en todas las cubiertas, planas o inclinadas, para aprovechar la permanencia de la radiación solar en el trópico por cerca de medio día todos los días, pero por supuesto a e...