Es una alternativa al capitalismo salvaje para que, por lo contrario, sea inteligente: que los empresarios se preocupen por sus clientes y trabajadores y no solo por sus ganancias; una democracia con elecciones escalonadas en las que gana el más votado ya sea en primer lugar, segundo o tercero; un gobierno parlamentario y no presidencialista, que brinde seguridad al tiempo que oportunidades; una división del país en pocas regiones según su geografía e historia, y las grandes ciudades en ciudades dentro de la ciudad; y educación para que se tengan y críen hijos con responsabilidad, y sean urbanitas que se comportan bien sin discriminaciones económicas o sociales, y ciudadanos que votan. Son opciones que ya existen en varios países del mundo, por lo que vale la pena analizar sus coincidencias; y la primera es que son pequeños o federales, capitalistas y democráticos, más parlamentarios que presidencialist...