No conocemos su geografía ni su historia, y lo poco que se la investiga en las universidades locales es reciente y no sale de ellas. No vemos las implicaciones de que en 1910 fuera escogida como la nueva capital del nuevo Departamento del Valle del Cauca, en reemplazo de Buga, cuando finalmente se conectó con el exterior al llegar el tren desde Buenaventura poco después de terminado el Canal de Panamá, y cuatro siglos después de su fundación aquí buscando una salida al mar. Su latitud, altura sobre el mar, temperatura promedio, precipitación y cambios de humedad nada nos dice, ni que buena parte de su área urbana esté por la tarde a la sombra de la cordillera. Ignoramos lo que implica que sus días varíen muy poco a lo largo del año y que sus atardeceres sean de bellos cambios de color pero sin Sol. O que sea una de las pocas ciudades en el mundo que pasan tres veces al día por la zona de confort, o que, como muchas ciudades colombianas, su paisaje está arriba y no solo a sus pi...