Es como oportunamente lo supo hacer el Calculista, ese inteligente personaje de O Homem que Calculava, 1938, de Malba Tahan (Julio Cesar de Melo y Souza) que en el desierto tomó el camello de un amigo con el que viajaba y, pese a su protesta, se lo dio a unos hermanos que se encontraron discutiendo acaloradamente pues no sabían cómo dividir los 35 camellos que habían heredado con la condición de que la mitad fuera para el mayor (17 y medio), la tercera parte para el segundo (11 y un pedazo), y para el último la novena (3 y el resto); con 36 camellos, les dijo el Calculista, serían 18, 12 y 4, y enteros; y al sumar 34, devolvieron el del amigo y el otro quedó para él. Si bien 17,5, la mitad de 35, es una cantidad clara; 3,18…, la tercera parte, ya no lo es tanto, y 3,88… , la novena, menos aún; y si hubieran vendido el camello para redondear los 34 fáciles de dividir, la repartición de lo obtenido con su venta...