Casi todos los edificios se pueden quemar accidentalmente, como el de Avianca, que sufrió un gran incendio en 1973 que dejó muertos y heridos y varios pisos destruidos. P ero desde luego los que tienen más materiales inflamables, o que a estos no se les ha dado el tratamiento adecuado, son más preocupantes. Fue el caso de una bonita guardería en Cali, de estructura de guadua y cubierta de palma, construida por esa misma época, que se incendió el día antes de su inauguración, por lo que afortunadamente aún no estaba ocupada por los niños. Y lo mismo pasó hace un par de años con un restaurante recién inaugurado en el Callejón de la chuchas, menos mal que sin mayores consecuencias. Seguramente sus promotores, arquitectos y constructores no sabrían de la guardería mencionada ni recordaban lo de Avianca pero debería ser elemental tener en cuenta que una cubierta de hoja de palma en tierra caliente, sin ninguna protección y en una edificación muy concurrida, es fácilmente incendiable, ...