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Mostrando las entradas etiquetadas como Humanos

Ciudad y ser humano. 21.05.2022

  Comer y beber para subsistir, copular para reproducirse; luego hablar y divertirse; después costumbres y técnicas; labores y economía; sociedad y artes; religiones y filosofía; política y ciencias, se puede leer en El viaje de la humanidad,  2022, de Oded Galor. Instintos, actividades y saberes característicos del ser humano y de sus ciudades, hoy globalizadas mal y bien; estas, escribió Lewis Mumford en La cultura de las ciudades, 1938, son el escenario de la cultura y, con el idioma, la obra de arte más grande del hombre; en todas ellas se manifiestan esas características, las que deberían ser consideradas en su conjunto en todos sus planes y proyectos urbanos y arquitectónicos. El idioma y las tradiciones, como lo son el comportamiento de los urbanitas y sus vestimentas, junto con las comidas y bebidas locales, de las que sí sabia escribir Antonio Caballero en Comer o no comer/y otras notas de cocina, 2014, todo ...

Arquitectura ajena. 30.04.2022

  Los seres humanos, a diferencia de todos los otros animales en estado natural, viven en un hábitat cada vez más artificial; en ciudades, viviendas y demás espacios para el trabajo, la educación, el comercio, la recreación y el gobierno. En todos estos espacios el percibir su arquitectura es inevitable para todos sus usuarios casi la totalidad del tiempo, y de ahí que al igual que se denomina a los ruidos molestos y olores desagradables, como ruidos y olores ajenos, se debería definir como arquitectura ajena aquella que, precisamente, es ajena a su calle, su vecindario, su barrio, su ciudad; en otras palabras, ajena a su cultura urbana de los que moran en un lugar no que habitan en un sitio. Es arquitectura ajena en primer lugar porque rompe con la tradición local de manera evidente y desagradable con su imagen o con su uso, ya sea por falta de sensibilidad estética, ignorancia, por simple moda o, peor aún, por un capricho irrespetuoso con los otros. Es una arquitectura ajena a la...

Poblamiento. 05.11.2016

      Los seres humanos de hace unos 50.000 años eran una especie tropical, y los primeros que se desplazaron hacia el norte tuvieron que adaptarse a condiciones muy distintas y desarrollar nuevas técnicas, y hacer vestidos que los calentaran y almacenes para guardar alimentos en los meses de invierno (Nicholas Wade, Una herencia incómoda, 2014, pp. 86 y 87). Y por supuesto refugios como los iglús y las cabañas primitivas, de las que Marc-Antoine Laugier postula ya a mediados del siglo XVIII el retorno a la esencia de su simplicidad arquitectónica como manera de hacer avanzar la arquitectura, de renovarla o depurarla de sus errores ( Essai sur l’architecture , 1753 ). Propósito que harta falta hace en la lamentable arquitectura de nuestras ciudades actuales y ni se diga en su nuevo urbanismo a pedazos y centrado en los carros y olvidando a los peatones.                                ...