Una buena ciudad se debe acomodar bien a su clima y sus paisajes, y sus edificios deben ser sostenibles, ecoeficientes y poco contaminantes: así son los puebles y barrios más bellos. Lo que es muy fácil en el trópico templado, como es el caso de Cali, para lo cual lo más indicado es retomar críticamente sus tradiciones urbano arquitectónicas pertinentes. Actualizarlas y mejorarlas pero no copiarlas, preocupados más por lo que se buscaba que por la imagen de las formas con que se lograba. Y lo que se buscaba antes con respecto al clima era confort y protección de lo construido, lo que de contera suministraba los ambientes entrañables de íntimos patios, corredores sombreados, recintos con escasos vanos pero enfrentados y grandes techumbres protectoras que alejaban el sol y el agua de las fachadas de los volúmenes. Además de volver a los patios y en lo posible a los corredores, es imperativo permitir la circulación cruzada del aire a través de los di...