Es el caso, hace un par de años, de una aún bella región tropical de una lamentable república bananera, donde contrataron con una gran empresa extranjera un plan para celebrar el centenario de su muy reciente pero ya enorme capital, ignorando grosera y estúpidamente a los profesionales locales, a sus varias universidades y haciéndolo a espaldas de todos sus ciudadanos, que desde luego son los que lo pagaron y los que aguantarán sus consecuencias. O casi todos, hay que aclarar, pues fue contratado por los de la industria inmobiliaria, constructores y terratenientes urbanos, de ese país del sur al que tanto mueve el narcotráfico alimentado por los hipócritas consumidores del norte y el este. Desde luego era sólo un plan engañoso lleno de imágenes a color y muy poco texto y ningún estudio previo, pero que de ser verdad dejaría obras inconclusas pero muy rentables para ellos, sin importar su negativo impacto en esa caótica ciudad. Como es el caso ...