Respecto a los horrores a los que se refiere Andrés Oppenheimer (¡Sálvese quien pueda!, 2018) es preocupante que se crea que la llamada inteligencia artificial y los robots signifiquen en todos los casos un progreso para la humanidad, pasando por alto el problema laboral, ya que otra cosa es el reemplazo del trabajo repetitivo en las fábricas, e ignorando la calidad de vida si no se salvan las artesanías y las artes pues ya se pueden hacer obras musicales o pictóricas a la manera de cualquier artista famoso por medio de algoritmos, y también se podrían escribir novelas; y no se podría estar seguro de que columnas como esta sean de autoría solo humana y por supuesto su escritura no lo es. Es el caso de la construcción con el uso de impresoras 3D y los albañiles-robots, y en últimas de la arquitectura si se permite que los sistemas de diseño asistido por computador tomen la iniciativa y no ...