La manida sentencia, entendida como un llamado a la constancia, es claramente pertinente en el caso de la elección del nuevo alcalde de Cali. Es preferible perder votando en blanco que perder votando por el menos malo en contra de otro candidato considerado peor, pero por el que muchos van a votar, mas no la mayoría, pero suficientes para ganar. El voto en blanco, por lo contrario, es una oportunidad para la protesta ciudadana y abre otras nuevas posibilidades. A los que no votan, que históricamente sí son la mayoría, aparentemente no les importa en que se invierten sus impuestos o si se los roban. Pero sí que se quejan cuando los servicios, las obras públicas o el tránsito no funcionan. Deberían entender que votar en blanco es la “madre” de todas las protestas, y que s i no hay por quien votar siempre habrá por qué: la ciudad. ¿Pero será que esta tampoco les importa como para votar en blanco en lugar de abstenerse de hacerlo? ...