La belleza de las ciudades depende de diversos aspectos que interactúan, y cambia a lo largo de las temporadas del año; y por supuesto también depende de singularidades locales o de episodios inusuales. Y del carácter de quien disfruta la belleza de una ciudad, la propia o alguna visitada con frecuencia, o cuando está de visita en una no conocida, y según su sensibilidad a lo que ve, oye, toca, huele o saborea, pues las ciudades se perciben con todos los sentidos. Los monumentos o los edificios monumentales son lo primero que se suele asociar con la belleza de una ciudad, pero no necesariamente la determinan pues están circunscritos a sus sectores, y muchas ni siquiera los tienen importantes; o apenas poseen un valor artístico, histórico o arqueológico. Sin embargo, los conjuntos monumentales sí pueden representar la belleza de toda una ciudad, sobre todo si no es demasiado extendida ni ...