No hay que darle muchas vueltas al asunto para ver que el comercio ilegal de drogas prohibidas impulsó en el país la violencia, la corrupción, la codicia y el mal gusto, lo que afecta la arquitectura y está a las ciudades. Y aunque en los últimos años, debido al largo proceso del acuerdo con las FARC, disminuyó mucho la violencia sucedió lo contrario con la corrupción, y el mal gusto se generalizo afectando negativamente la calidad de la vida urbana. En Cali no es sino salir a la calle y dejar de mirar el teléfono celular para verlo, si se cuenta con la sensibilidad suficiente, ya que muchos ni siquiera aprecian el bello paisaje natural que aún rodea la ciudad y nada les importa que se lo tape impunemente. O contar las obras públicas sin terminar como el terminal internacional del aeropuerto recientemente “inaugurado”, o que se están desbaratando como los paraderos del MIO. Los que se oponen a la l...