Más que las muelas, las culatas y las “pecas”, lo que más afea las calles de Cali son las llamadas “torres” aunque la mayoría no lo son, pero compiten con las pocas que sí lo pueden ser por tratarse de edificios públicos, que sí deberían ser verdaderos monumentos. Todo esto es algo que se puede entender claramente con las cuatro torres de más de treinta pisos, una al lado de la otra formando una fila, disque para vivienda social, que insisten en construir en Cartagena al lado del castillo de San Felipe de Barajas, lo que va a ocasionar que le sea retirada a la ciudad su condición de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la UNESCO hace años. Las “torres”, además de ser edificios innecesariamente más altos, pues para obtener mayores densidades lo que se requiere son más edificios de mediana altura, son lo que más altera la uniformidad de las calles, invaden la privacidad de los patios vecinos y no dejan pasar la brisa. Y, aunque no dejen culatas, ...