Olvidando que Cali está en una zona de alto riesgo sísmico, los más de 120 mil millones de pesos que se “invirtieron” en el Estadio Pascual Guerrero, aun sin terminar, no mejoraron su precaria seguridad. Por lo contrario hoy es más difícil evacuarlo por la sencilla razón de que las hileras de puestos están más juntas. Tampoco se aprovechó para solucionar el absurdo de que las escaleras de las tribunas terminan justo contra los soportes de la cubierta, ni que su ancho no sea apropiado. Ni se construyeron escaleras de emergencia desde la parte superior de las graderías, quedando todo el público supeditado a salir solo hacia la cancha misma, multiplicando el peligro de atropellos y caídas, pues las salidas a la calle, que ni siquiera están debidamente señalizadas, están peligrosamente cerradas con cerrojos y candados. ...