Es, por ejemplo, esa miopía de insistir en que con sólo buses bi-articulados se puede solucionar el transporte masivo de una ciudad de cerca de tres millones de habitantes, y en que sean de plataforma alta, ignorando que los de piso bajo se pueden usar sin costosas estaciones (aproximadamente mil millones de pesos cada una en promedio) y que por lo tanto se pueden replantear sin mayor costo sus rutas. Y mientras tanto del tren urbano metropolitano nada se hace de verdad, pese a haberse estudiado a fondo hace casi medio siglo, y se persiste en los puentes pese a que no hay un plan vial y a que son en ninguna parte la solución a la movilidad en una ciudad de este tamaño y tan improvisadamente extendida. ...