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Mostrando las entradas etiquetadas como Colonial

Arquitectura colonial 19.11.2022

  La lectura del muy interesante e importante libro de Hernando Gómez Buendía, Entre la independencia y la pandemia, 2022, deja en claro cómo en Colombia todo ha venido de afuera y transformado por la geografía del país. Y un ejemplo contundente es la arquitectura de la casa de la hacienda colonial desde el siglo XVIII a inicios del XX; y de nuevo viene de afuera con la arquitectura el español californiano y luego con la moderna vía Estados Unidos, rápidamente mal vulgarizada ignorando los climas tropicales sin estaciones de el país. La de las haciendas es una arquitectura colonial doméstica, cuyo emplazamiento, función y construcción conducen finalmente a su forma. La función de la casa de hacienda es elemental: donde refugiarse durante la noche, poder participar del paisaje circundante, tanto inmediato como corrales y potreros, o como cerros cordilleras y valles, tanto al amanecer como al atardecer, pues el resto del día...

Hispanoamérica. 07.04.2019

        La gran mayoría somos mestizos de indígenas conquistados, con ayuda de otras tribus, por españoles, principalmente andaluces y extremeños descendientes de visigodos conquistados por árabes y bereberes, o absorbidos por una cultura europea más avanzada, y de negros esclavizados. Entre más negro o blanco menos descendiente de mayas, aztecas o incas, ni de otros indígenas sometidos por esos imperios, o ajenos a ellos, cómo en la Nueva Granada, pues el imperio Inca conquistó hasta más al norte de Ecuador, y algo diferente, incluyendo el clima, sucedió más al sur. Pero fueron las nuevas enfermedades que llegaron la causa de la rápida disminución de los indígenas. (Enrique Serrano, Colombia: Historia de un olvido, 2018).             Los españoles impusieron el catolicismo, el español y la arquitectura hispanomusulmana, que el clima volvió “colonial”, los tres instrumentos de la conquista como ha señalado Fernando Chueca-Goit...

El patrimonio colonial. 15.09.2012

Sin duda lo que queda en nuestras ciudades del urbanismo y la arquitectura que se hizo en ellas desde su fundación hasta inicios del siglo XX es lo mejor. No solamente como espacio urbano publico si no como soluciones sostenibles para los edificios, especialmente en tierras templadas y calientes. Como en la Villa de Leyva, por ejemplo, que cuenta en las pocas grandes manzanas de su casco viejo con dos plazas y dos parques, antes también plazas, o   Cartagena, en donde sus estrechas calles a las que se asoman balcones que no sólo le dan frescura sino su incuestionable belleza, o como Mompox con su sugestiva Calle del Medio que serpentea paralela al río. Pero también la regularidad del trazado de los cascos viejos de Santa Marta o Popayán, para mencionar las ciudades grandes. O la gracia de Barichara, Santafé de Antioquia, Girón y tantas otras poblaciones menores. Y la frescura y funcionalidad de cualquier casa de hacienda vallecaucana o la calidad ambiental de cualquier claustro e...