Informaba la prensa en días pasados de unos jóvenes emprendedores que han desarrollado un programa para que la gente haga sus compras por los teléfonos inteligentes pese a que aún no lo son. Pasan por alto que las ciudades y los mercados coexisten desde su inicio hace milenios, y que estos, con los cementerios, las librerías, los museos y los centros históricos, son lo más interesante de las ciudades, y que mercar, incluso en un supermercado actual, es una actividad ciudadana muy grata: se encuentran conocidos y amigos, se ven nuevos productos que no se saben para qué sirven y hasta se come algo en sus pésimas cafeterías. Igual que en los cementerios, los museos o en las librerías a las que la gente acude más a comer que a comprar libros, aunque no dejan de ver las “novedades” y revistas y siempre hay alguien interesado en encontrar un libro para leer. ...