La concordancia de las descripciones de los espacios en la novela de Jorge Isaacs con los de la casa real de la Hacienda de El Paraíso , es bien poco importante. "La única razón de la novela es decir aquello que tan sólo la novela puede decir […] la novela no examina la realidad sino la existencia", ha señalado Milan Kundera ( El arte de la novela . Tusquets, 1987. pp. 47-53). Es el caso de la Casa de la Sierra -como es nombrada en la novela de Jorge Isaacs- llena de muebles, adornos y rosales que nunca tuvo, y de “sucesos” inventados, como llegar hasta decirles a turistas, los que seguramente muchos ni conocen la novela, que los protagonistas de María habitaron allí. ...