Dejar la Avenida Segunda Norte con solo tres carriles (en el proyecto estaba con sólo dos) uno de los cuales será para el MIO, es una equivocación que tendrán que pagar los contribuyentes varias veces (como en el caso de algunas de las llamadas Megaobras), pues además de la obra actual, en un futuro esta tendrá que ser demolida en parte y reconstruida nuevamente la calzada. Desde luego lo único que se tenía que haber hecho era regularizarla y ampliar los andenes, pero su proyecto otorgado a dedo, con el prurito de que lo pagó la empresa privada, no obedece a un (inexistente) Plan Vial, y es sencillamente otra forma de la corrupción que campea en el país como una suerte de comezón o picazón, además de una propuesta frívola que deja “enterrado” al río al frente de la Clínica de los Remedios mientras propone “playas” a su paso por el CAM. ...