En Colombia, desde que sus alcaldes son elegidos, la mayoría resultan malos por carecer de los conocimientos y experiencias necesarios, lo que les impide asesorarse bien y nombrar funcionarios idóneos para realizar sus propuestas dentro de una planificación a largo plazo; y al mismo tiempo educar a sus habitantes. O son oportunistas o corruptos que compran su elección a los igualmente corruptos e ignorantes que venden su voto o “emprendedores” que cambian el voto de sus empleados por un contrato, ante la irresponsabilidad de cerca de la mitad de los que usualmente se abstienen de votar, porque para qué si todo sigue igual. Pero por supuesto que en muchas ciudades y pueblos en el país, que crecen muy rápido, nada sigue igual sino peor: más problemas económicos y sociales, más inseguridad, peor movilidad, mal comportamiento en...