En las siguientes décadas de la primera mitad del siglo XXI, los principales ámbitos de los Estados deberían ser: lo ambiental, lo cultural, lo social, lo económico, lo político y lo urbano. Los Estados deberían reorganizarse en función de lo anterior a partir de sus instituciones actuales, reubicándolas, modificándolas e integrándolas con la participación y control de la sociedad mediante el voto, derecho que habría que convertir en un deber. En lo ambiental tendría que ocuparse de suprimir los gases de efecto invernadero; de la recuperación y protección de las selvas y bosques, y de la biodiversidad y de las fuentes de agua dulce; y del reciclaje de los desperdicios y basuras; y del control de la sobrepoblación en aquellos países en los que crece desmedidamente. Objetivos urgentes, por lo que todos los demás ámbitos de los que se debe ocupar el Estado deberían considerar en primera instancia. En lo cultural, se ocuparí...