Se trata, en el caso de los habitantes de la ciudad, del “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias” (DLE). Por lo contrario, en el caso de la ciudad, en tanto artefacto, es justamente lo opuesto: el respeto a su urbanismo, arquitectura y paisajismo, pese a ser diferentes o contrarios a las ideas que tenga cada uno de sus ocupantes; pero también presupone “considerar los márgenes o diferencias que se consienten” en cada uno de sus sectores, barrios, vecindarios y calles, y de las diferentes prácticas en ellos de la vida de los urbanitas, ya en tanto ciudadanos que respetan a la ciudad y sus habitantes, y que se hacen respetar como tales. El respeto al urbanismo, la arquitectura y el paisajismo de cada uno de los diferentes sectores de una ciudad, son aspectos que ayudan a conformarlos en tanto “ciudades dentro de la ciudad”, considerando los usos del sue...