De esta contradicción ya habló en 1973 André Gorz en La ideología social del automóvil y ha sido mencionada varias veces en esta columna. Venecia, la ciudad más grande sin carros en el mundo, es admirada por muchos pues precisamente su ausencia permite ver su belleza y, aun inundada de turistas, es un oasis de paz a pesar de la densidad de su población, una de las más altas. Y lo mismo puede decirse de Ámsterdam o Brujas y en general de los centros históricos de las ciudades, mas no de los colombianos, como el de Cartagena, en donde por lo contrario han tratado de acabar es con las victorias en lugar de ocuparse del buen manejo de sus caballos y sacar los carros. Oslo será a partir de 2019 la primera ciudad en el mundo libre de autos, mediante una propuesta integral y estructurada que busca reducir a la mitad sus emisiones contaminantes y alcanzar una sociedad libre de combustibles fósiles para 2050; es decir, una ecociudad sostenible. ...