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Mostrando las entradas etiquetadas como Vía

Peatones. 10.05.2025

            Los que van a pie por una vía de circulación,   que es como el Diccionario de la Lengua Española, DLE, define a los peatones, cada vez son  las personas  más respetadas en las mejores ciudades, en las que todos sus muy diversos habitantes y visitantes caminan casi siempre por los andenes de sus calles, avenidas, paseos, plazas y parques; y en las calles exclusivamente peatonales, el paso de vehículos es local, muy escaso y restringido a ciertas horas.           Los andenes, son por supuesto los más utilizados junto con el transporte en taxis y vehículos de uso público; suelen ser amplios, llanos, arborizados y con discretas señales táctiles para los invidentes, iluminados, pero sin postes de redes aéreas ni otros obstáculos; y los más anchos cuentan con sencillas bancas a su largo para descansar o esperar.           Los pa...

La Secretaría de tráfico y transporte. 22.10.2011

     Esta secretaría debería ser una autoridad única del tráfico y el transporte colectivo público y privado, para lo cual debe contar con el personal idóneo, pues la lamentable realidad es que no queda duda de que nunca lo ha tenido con la experticia adecuada. Más de la mitad de la señalización y demarcación de las vías de la ciudad es tan antitécnica que los agentes de tráfico son los primeros en incumplirlas amén de que tampoco saben manejar, como tampoco lo saben la mayoría de los conductores, o no lo pueden aplicar pues incluso puede resultar inseguro. Además en la ciudad ni siquiera se aplican algunas normas nacionales existentes, que por lo demás son adaptaciones no siempre coherentes de las internacionales. Y el hecho es que no existen en las universidades del país programas de posgrado de ingeniería y de diseño viales.                                         ...

La atención de desastres. 10.09.2011

      Tradicionalmente no nos preocupamos mucho por los posibles desastres ocasionados por eventuales inundaciones, terremotos, vendavales o incendios. Es lo característico de nuestra cultura y de nuestro pensamiento poco lógico pues todo pasa o no pasa porque Dios así lo quiere. Por lo demás, en el trópico benigno, como lo es el nuestro, la vida se da fácilmente. Abunda el agua, las frutas se recogen incluso en las vías públicas, no es preciso vestirse mucho y no se necesita calefacción ni aire acondicionado. No nos amenaza el invierno ni los huracanes que en otras partes se dan cada temporada, y los temblores y terremotos solo Dios sabe cuándo ocurrirán, y los de Armenia y Popayán ya son cosa del pasado. Y por supuesto en Cali nadie recuerda los graves daños que ocasionó en la pequeña ciudad de entonces el terremoto de 1925.           Pero si se rompe el jarillón del Río Cauca tendríamos casi media ciudad inundada y más de m...