Una parte muy importante del buen gobierno de una ciudad, en tanto artefacto y lo que acontece en él, es dotarla de las normas necesarias y a continuación controlar que se cumplan. Como lo define el DLE (y lo precisa en varias páginas la Constitución de 1991) “el Alcalde es una autoridad municipal que preside el ayuntamiento y que ejecuta los acuerdos de esta corporación, sin perjuicio de sus potestades propias, y además es delegado del Gobierno en el orden administrativo” y, por su parte, un “Concejal es un miembro de una corporación municipal”; con lo que debería quedar claro que el Concejo es el que dicta las normas y el Alcalde quien controla que se cumplan. En Cali, las deficientes normas al respecto de su seguridad, movilidad, demolición, construcción, ruido, y comportamiento ciudadano en el espacio urbano público o el respeto debido al mismo, o simplemente su inexistencia en no pocos casos, y sus respectivos controles, muy precarios, son en buena parte responsables de acrecentar...