Un “parque del río” junto a un río con cada vez menos agua y cada vez más contaminada mientras toda la ciudad carece de andenes decentes, y cuya construcción será a cargo de unos contribuyentes que no tienen por donde caminar, es toda un gran mentira. A la mentira de un “bulevar” que nunca lo podrá ser pues no podrá tener árboles si no al costado de ese río cada vez menos río, hay que sumar sus otras mentiras: muy poca gente camina por él, no hay donde sentarse a la sombra, su suelo ya está irremediablemente sucio, y los bares, cafés y restaurantes que dijeron que iban a brotar como por encanto no existen: nadie es tan ingenuo de ubicarlos allí. Y que hay que vigilarlo y cuidarlo con el dinero de los contribuyentes para beneficio de los pocos que pasan o trotan por él. Pero ya sin MIO, cuya equivocación de pasarlo por allí había sido anunciada, al menos permitiría que ese carril sea aprovechado para una ciclovía de doble sentido como han propuesto. Un cinturón verde que...