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Propuestas/candidatos. 27.04.2019


            Los consejos para ganar que recomienda Augusto Reyes (Los 100 consejos de poder, 2019) sin duda son muy útiles para vencer en la escena política, como subtitula su libro, pero lo más importante es que llevan a confirmar la necesidad de cambiar a fondo la manera de hacer política. Que las propuestas primero y los candidatos después, sea lo que se escoge, y no el resultado de una exitosa campaña promocionada como si se estuviera vendiendo comida chatarra, reduciendo sus desordenadas propuestas a la mayoría de los ciudadanos a sólo un buen eslogan, es decir uno que sea vendedor ante todo, y las capacidades, estudios y experiencia del candidato a su sólo carisma.

            Muchos de los que ahora se abstienen de votar -más de la mitad de los que están habilitados para hacerlo- seguramente votarían por propuestas serias no populistas y por quien consideren más capaz de llevarlas a cabo. Son los que no sólo les preocupa cómo adquirir una vivienda digna, conseguir un empleo estable, acceder a educación de calidad y obtener asistencia medica digna, que es lo que la gente quiere oír según Reyes, sino que también les interesa la calidad de vida en la ciudad en donde habitan y en consecuencia la ciudad misma, en tanto artefacto, considerando sus distintas variables urbanísticas, económicas, sociales, culturales y en últimas políticas.

            Pero antes es preciso una educación cívica/urbana para todos los ciudadanos: que entiendan que los andenes son públicos (los debería hacer el Municipio), que las fachadas forman parte de la calle y en este sentido son públicas, y que los usos del suelo obedecen a unas normas; que hay que ahorrar y consumir menos y reutilizar todo lo que se pueda; que hay que considerar a los otros y no causar ruidos y olores ajenos, ni impedir la movilidad  de los peatones por los andenes, y respetar las normas del tránsito (las que habría que racionalizar); y que hay que respetar las tradiciones de cada sector de la ciudad y no invadir otros espacios urbanos públicos con pintadas o eventos.

        Todo esto para una mejor convivencia en la ciudad; que se entienda que no basta con la vivienda sino que debe estar cerca de las escuelas, parques y centros comerciales del sector (es de esperar que pronto serán las nuevas localidades) y poder llegar a los sitios de trabajo por un sistema único de transporte,  público/privado, pero multimodal e integrado, o sencillamente en bicicleta o caminando; que para poder acceder a la educación de calidad se tiene que partir de una mejor educación básica y general que incluya la geografía que tanto ha determinado la historia del país; que además de asistencia médica se precisa antes comida sana, agua y aire limpios, recreación y deporte.

            En últimas se trataría de una propuesta política para la cual servirían mucho los consejos de Reyes, faltando apenas el candidato que la haga propia, pues aunque las apariencias dicen mucho de los contenidos, en la política colombiana casi siempre engañan. Ojalá que sea pronto, es decir, cuando los que no votan, voten, convencidos de la necesidad política de la propuesta que lidera el Movimiento Cívico Pensando en Cali, en sus diferentes aspectos urbanos, económicos, sociales y culturales (incluyendo las tradiciones, la educación, las artes y la literatura). “Que el poder sirva a los profundos propósitos de la política (en este caso para cambiarla) y no a los próximos intereses de los políticos”.

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