Es inevitable que en una ciudad que crece tan rápidamente, y en donde se demuele en lugar de remodelar, se vean muchas construcciones en proceso, lo que además de incomodar a los vecinos y afectar la movilidad, contribuye a afear sus calles. Pero nada se ha pensado al respecto y por lo contrario se suele creer que construir destruyendo es “desarrollo” o “progreso”, lo que pocas veces lo es. O, lo que es más preocupante, que se trata de “cambiarle la cara a la ciudad”; nada menos que a la “capital mundial” de la cirugía plástica, cuyo “mórbido” resultado se puede ver en sus calles y no solamente en sus edificios. Igual que a sus mujeres, muy atractivas, se les cambia para mal su natural belleza. Incomodar a los vecinos con vibraciones, ruidos (gritos y máquinas), polvo, materiales para la obra, escombros y tierra removida tirada sobre los andenes, y volquetas trancando las calles y depositando...