Desde la antigüedad hasta el Renacimiento, quedó en Occidente la gran arquitectura, la escultura y la pintura, y a partir del Neoclásico se sumó la gran música, la novela, el cuento y la ópera. Pero con el siglo XX, que dejó el cine, nada menos, llegó a su fin la gran arquitectura y apenas va quedando su espectáculo, posible en las manos de cualquiera gracias al gran avance técnico de la construcción en dicho siglo. “E l que no construye, adorna” decía el famoso arquitecto Auguste Perret ( Bruselas 1874-1954 París ), y ahora cualquier adorno lo puede construir cualquiera, sin ni siquiera ser arquitecto, de la mano de un computador y de ingenieros de suelos, estructuras e instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, y expertos en cerramientos, cubiertas, ventanería, divisiones y terminados, etc., mas alguna decoradora por supuesto. Es claro que el avance técnico ha estado en contra del arte de la arquitectura como se puede comprobar desde mediados del siglo XX, y ...