Soñemos que somos civilizados pero alegres y sensuales, que valoramos la inteligencia y el conocimiento, y que amamos el amor, el baile, la risa y al cuerpo. Que tenemos pocos hijos y solo cuando se alcanzan los medios para ser papás responsables. Que somos en extremo respetuosos de los derechos y sueños de los demás. Que nos divertimos hasta la madrugada pero sin perturbar el silencio de las noches de los otros. Que en las fiestas cívicas y en la feria de fin de año se hacen grandes espectáculos de fuegos artificiales en los cerros, que largas y organizadas cabalgatas dan vueltas alrededor del gran lago de ese parque metropolitano con el que soñamos, y que en las noches hay verbenas populares en los principales parques, las que se repiten, ya pequeñas, en las tardes de los domingos. Ya abundan los buenos restaurantes y cafeterías, animados bares y alegres discotecas para todos los gustos, pero soñemos que aunque se bebe no hay borrachos, y que caminar por los anc...