El plan de ordenamiento territorial, POT, de una ciudad debería ser producto del aporte interdisciplinario de varias profesiones (disciplinas, saberes u oficios); y constituir la guía del gobierno municipal que lo debe llevar a cabo y ejercer su control y actualizaciones. Y debería ser la base de la política de la ciudadanía al elegir Concejales y Alcaldes, si es que se está en busca de una verdadera democracia y no dejándose engañar por el populismo y la polarización de los politiqueros de turno. Los urbanistas del equipo responsable del POT (hombres y mujeres) deben ser los encargados, considerando los otros análisis, de definir el plan vial y de usos del suelo, incluyendo plazas, parques y zonas verdes, y las densidades habitacionales de las construcciones y viviendas. Plan que debe ser uno solo y a largo plazo, a partir de los otros diferentes aportes, y de las alternativas urbanas actuales que existen en otras ...