Es importante que en toda ciudad se entienda qué es un espacio urbano de uso público, cómo comportarse en él y cómo controlarlo. Lo que ya se sabía en el califato de Córdoba, una sociedad urbana en donde se mezclaban gentes indígenas, árabes y bereberes (Eduardo Manzano Moreno: La corte del califa, 2019, pp. 12 y 13) del que en Iberoamérica se heredaron no pocas tradiciones arquitectónicas y urbanas como “la prohibición de que las gentes se sentaran en la calle formando círculos […] o de que se arrojaran basuras, que debían ser transportadas fuera de la ciudad” (p. 311). Y de esas tradiciones las más importantes son los patios (privados) y las calles (públicas) pero ya se han perdido aquellos y ahora estas están amenazadas. Como dice Deyan Sudjic: “Las ciudades deben su forma a sus calles y carreteras [vías], sus rasgos físicos y su topografía” (El lenguaje de las ciudades, 2017, p. 90) Y criticando acertadamente a Br...