Ojalá cuando lea esta columna, y si ya está inscrito, sus argumentos lo animen a votar y no desista de hacerlo a última hora porque a estas alturas le parece que ya da igual, y mejor si aún tiene tiempo para repensar su voto. Votar es su derecho constitucional y en las circunstancias actuales del país, y de Cali en particular, es su deber cívico, ya que no es para nada democrático que sea una mayoría que no vota la que permita que sea una minoría la que elija a sus gobernantes, impidiendo que una muy importante opinión pública se pueda conocer y valorar, y que ya siendo una mayoría real podría terminar cambiando las cosas en esta ciudad para bien. Para principiar, aproxime como el “calculista” que viajando por el desierto les dio el camello de su amigo, que no alcanzó a protestar, a los hermanos que no sabían dividir los 35 camellos que heredaron: la mitad para el mayor, la tercera parte para el segundo y la novena para el último; o sea 17 y m...