De los cinco sentidos del ser humano hay tres directamente ligados con las ciudades en tanto el artefacto mismo como también con el comportamiento en él. Son la vista, el oído y el olfato en cuanto extensiones del tacto como lo sugiere Juhani Pallasmaa en Los ojos de la piel: la arquitectura y los sentidos , 2005. Junto con la inseguridad y el acoso en sus espacios urbanos públicos, las imágenes, los ruidos y los olores ajenos son sin mayor duda lo que más las perturban pero lo que menos se considera al pretender planificarlas, pues lo que más interesa aunque menos se lo manifieste es lo meramente económico, como lo señala Manuel Herce en El negocio del territorio, 2013. La vista en las ciudades es permanentemente impactada por su escenario natural y sobre todo por la imagen urbana de su arquitectura, la que precisamente Aldo Rossi llamó La arquitectura de la ciudad, 1968. Vista que p...