Ante la inoperancia del Estado, la gente resuelve sus problemas cotidianos por su propia iniciativa. Por ejemplo, hace años que en la conversación informal se suprimen los tres ceros; algo barato cuesta cinco en lugar de $5.000.oo y algo caro quinientos en lugar de $500.000.000.oo, e incluso en los nuevos billetes se lee 50 mil pesos en lugar de 50.000.oo, pero nada que se toma la decisión de suprimir los 000 y facilitar la vida sin meterle tanta discusión inútil sobre si así se disminuye o no la inflación cuando lo que debería preocupar en este caso es la “inflación” de las cifras. Y algo similar sucede con los andenes, los antejardines o las invasiones. Como los alcaldes prefieren hacer puentes para los carros, ante la estreches y trampas de los andenes (rampas para garajes, escalones muy altos y postes) o que simplemente son inexistentes, la gente camina por las calzadas sin importar el riesgo que corren de ser atropellados por ...