En casi todas las calles de Cali hay que agregar a sus usuales muelas y culatas sus muchas “pecas”; son esas manchas de colores, a veces con letreros, que suelen aparecer en las fachadas y que aumentan por efecto de la luz mostrando su deterioro y que por la noche asustan. “Grafitis” las llaman, o incluso murales, pero cuya pertinencia y calidad no se discute, como si fuesen obras de arte obligatorio, pese a estar en lugares públicos cuya neutralidad estética hay que respetar, pues estos también son usados por los otros habitantes de la ciudad, y no se debería pecar contra ellos llenándolos de verdaderos lunares urbanos…y cívicos, de graves consecuencias sociales y económicas. Abundan igual esos colores chillones de moda con los que algunos quieren llamar la atención de los otros, especialmente los restaurantes malos (los buenos se recuerdan por su atención, buen gusto y comida), pintarrajeando “sus” fachadas, igual que modifican caprichosamente “...