La mayoría de los edificios de apartamentos que se construyen en las ciudades del país, y en no pocos pueblos, repiten “N” veces un idéntico apartamento tipo, y si acaso en el último piso hacen un “pent-house”, mientras en el primero siempre hay garajes o el acceso a los mismos. De entrada sus nuevos propietarios buscan como individualizarlos cambiando algo precisamente en su entrada, y con el tiempo muchos los remodelan sin importarles las molestias que significa para sus vecinos, tanto los de adentro del edificio como los de afuera, pues no fueron diseñados ni construidos para facilitar su fácil adecuación inicial y menos su eventual cambio, parcial o total, más adelante. Son como un muy soso emparedado de sólo capas del mismo jamón o del mismo queso, o incluso a veces con muchas capas del mismo pan, propios de lo que se podría llamar “arquitectura rápida” la que en no pocos casos llega a ser “arquitectura chatarra”. O, por lo contrario, ...