Pese al maltrato continuo de las cuencas de sus ríos y su torpe canalización, la tala de bosques, guaduales y humedales, las quemas, las canteras, el monocultivo de la caña, las líneas y torres de energía, y muchas de sus carreteras convertidas en calles largas de feas casas o “cercadas” con setos vivos y con vallas que tapan la vista, los paisajes del valle del río Cauca y sus dos altas cordilleras aún son espectaculares además de variados. Pero no se miran o no se ve su creciente deterioro. Son unos 300 kilómetros entre Santander de Quilichao, al sur y La Virginia al norte, más de 500.000 hectáreas en su parte plana, un ancho de unos 40 kilómetros en la parte sur y unos 20 en la norte, y unas 250.000 hectáreas en sus pie de montes. Lo de los ríos sí que es lamentable; se deforestan sus nacimientos y cuencas alterando la belleza de las cordilleras, y ocasionando crecientes e inundacio...