Los Bienes inmuebles de Interés Cultural, BICs, son expresión o testimonio de la creación humana, en la medida de que representan un valor excepcional por su interés urbano, arquitectónico, histórico, religioso o técnico, que se multiplica cuando confluyen varios de ellos. Y casi siempre hay que proteger también su área de influencia, que es desde luego visual pero igualmente de usos del suelo, en una calle o un barrio, y en algunos casos toda la ciudad. Pero además dichos bienes implican una inversión de trabajo, tiempo y capital, además de consumo de energía, agua y materiales no renovables, y de ahí que sea mejor hablar de Patrimonio Construido pues implica una visión más amplia y completa. Para principiar, hay que partir de ver su importancia en la imagen colectiva del espacio urbano público de la ciudad, que varias generaciones comparten constituyendo parte de la base de su cultura urbana. Memoria que permite a los ciudadanos ...