Los diferentes suelos suenan distinto al caminar por ellos, y en los recintos cerrados los sonidos son opuestos a los de los patios donde además cambian del día a la noche. Así contribuyen a caracterizar los diversos ambientes de un edificio; y por supuesto varían al estar en ellos o al recórrelos uno tras otro, reforzando o no las emociones generadas por las formas, colores y texturas de los muros, o produciéndolas por sí mismos. En la naturaleza existen sonidos de diferentes fuentes y sus características de frecuencia (altura), intensidad (fuerza), forma de la onda (timbre) y envolvente (modulación) los hacen inconfundibles. Por ejemplo, el suave correr del agua por una acequia tiene las mismas características que la caída del agua en una catarata pero la intensidad de esta es muchísimo mayor llegando a ser ensordecedora. El volumen es la percepción subjetiva que se tiene de la potencia de un sonido, y no hay que confundirlo co...