Debido a la ya larga crisis financiera, especialmente la venida abajo de la construcción, que además fue la que la ocasiono, los arquitectos más de moda de Europa han puesto sus ojos en América, atraídos por intermediaros que los conectan con esos alcaldes que quieren que el mundo ponga los suyos en sus ciudades, como si de eso dependiera su éxito: del circo más que del pan. No han leído al economista Edward Glaeser, quien afirma con razón que “para prosperar, una ciudad tiene que atraer a personas inteligentes y permitir que colaboren unas con otras.” ( El triunfo de las ciudades, 2011, p. 310), pues el circo es solo espectáculo y nada de pan . ...