De unos 3.000 habitantes a fines del siglo XIX, pasó a cerca de 30.000 a inicios del XX, y después a 300.000 cuando fue la ciudad que más crecía en el mundo a mediados del siglo después de San Pablo, a base de inmigrantes casi todos de pequeñas poblaciones y el campo. Ya entrado el XXI se acerca a 3.000.000, la mayoría jóvenes, si se suma su población flotante, los desplazados, y los que viven en los municipios aledaños, que son cinco y de dos departamentos diferentes. Como pocos de sus habitantes llevan varias generaciones aquí, esta es una ciudad sin ciudadanos propios. Tiene muchos menos años de los que cada año le celebramos, y muchísimos más habitantes de los que periódicamente contamos mal. Esto por supuesto ocasiona problemas de marginación social y gobernabilidad. Ya no es Santiago de Cali, ni “la sucursal del cielo” sino megaCali. Y si seguimos destruyendo su patrimonio e importando su cultura, pronto será otra ciudad, aparte de la espera de una tragedia, pues continúa...