Lo que diferencia la arquitectura de la construcción común, pese a que por supuesto ambas comportan una estética, es su propósito deliberado de que emocione con lo que se ve de los volúmenes y espacios exteriores e interiores de los edificios cuando se los mira al recorrerlos, o cuando se recorren con la mirada. En la arquitectura las circulaciones no pueden ser meramente funcionales si se pretende tener a través de ellas una experiencia significativa, pero tampoco se debe comprometer su eficiencia, confort o seguridad. ...